Muchas mujeres que denuncian violencia de género terminan modificando por completo su vida para protegerse: cambian de vivienda, empleo, rutas habituales, números telefónicos y hasta la escuela de sus hijos, mientras algunos agresores permanecen en libertad.
Especialistas e instituciones coinciden en que una orden de alejamiento, por sí sola, no siempre garantiza seguridad. La protección efectiva requiere vigilancia, seguimiento policial, evaluación constante del riesgo, apoyo psicológico, asistencia legal y condiciones económicas que permitan a la víctima reconstruir su vida.
En República Dominicana, las autoridades han reforzado la atención a víctimas y la ejecución de órdenes de arresto. La Policía informó que la Dirección Especializada de Atención a la Mujer y Violencia Intrafamiliar asistió a 12,872 víctimas y ejecutó el 84 % de las órdenes de arresto recibidas entre febrero y mayo de 2026.
El Gobierno también anunció medidas para fortalecer las Casas de Acogida, proteger los empleos de las usuarias, garantizar la continuidad escolar de sus hijos y ampliar el acompañamiento psicológico, legal y económico.
Sin embargo, organizaciones y especialistas advierten que la respuesta debe concentrarse en controlar al agresor y no obligar a la mujer a abandonar su entorno, perder su empleo o vivir escondida después de denunciar.
Fuente principal: Policía Nacional, Ministerio de la Mujer y Presidencia de la República. Redacción: Clave Digital.



