Las condiciones meteorológicas adversas pueden provocar mucho más que un retraso aislado. Un experto explica que una demora en un aeropuerto puede generar un efecto en cadena capaz de alterar vuelos y operaciones durante el resto de la jornada.
El clima continúa siendo uno de los factores que más puede alterar las operaciones aéreas. Aunque los aviones comerciales están diseñados para funcionar bajo numerosas condiciones meteorológicas, determinados fenómenos obligan a aerolíneas y aeropuertos a modificar horarios, rutas y procedimientos para mantener la seguridad.
El meteorólogo Eric Bott señala cuatro condiciones que se encuentran entre las que más complicaciones pueden generar: tormentas eléctricas, niebla o baja visibilidad, fuertes vientos y nieve o hielo.
Tormentas eléctricas
Las tormentas representan uno de los mayores desafíos porque pueden estar acompañadas de rayos, fuertes corrientes de aire, turbulencia, lluvias intensas y cambios rápidos en la dirección y velocidad del viento.
Cuando una tormenta afecta las inmediaciones de un aeropuerto, pueden suspenderse temporalmente despegues, aterrizajes e incluso determinadas operaciones en tierra.
Niebla y baja visibilidad
Una reducción importante de la visibilidad también puede disminuir la capacidad operativa de un aeropuerto.
Aunque muchas aeronaves y terminales cuentan con sistemas avanzados para operar en condiciones de baja visibilidad, las separaciones entre vuelos y los procedimientos de aproximación pueden cambiar, reduciendo la cantidad de aeronaves que pueden despegar o aterrizar en determinado período.
Vientos fuertes
El viento, especialmente cuando es intenso o cambia rápidamente de dirección, puede afectar las maniobras de despegue y aterrizaje.
Los vientos cruzados y las ráfagas pueden obligar a modificar pistas, espaciar operaciones o esperar hasta que las condiciones sean adecuadas.
Nieve y hielo
En regiones donde se producen nevadas, la acumulación de nieve o hielo puede requerir limpieza de pistas y procedimientos de descongelamiento de las aeronaves antes del despegue.
Estas operaciones adicionales consumen tiempo y pueden provocar retrasos importantes cuando numerosos vuelos necesitan realizarlas simultáneamente.
Un retraso puede afectar vuelos durante horas
El impacto no necesariamente termina cuando mejora el clima.
Una aeronave que llega tarde puede tener programado posteriormente otro vuelo. Lo mismo ocurre con pilotos, tripulaciones y puertas de embarque. Por esa razón, una demora originada por el clima puede extenderse por toda la red y afectar operaciones que se encuentran incluso lejos del lugar donde ocurrió inicialmente el fenómeno meteorológico.
Dato clave: una tormenta o episodio meteorológico de corta duración puede generar retrasos durante varias horas debido al efecto en cadena sobre aeronaves, tripulaciones y aeropuertos.
Fuente: declaraciones y análisis meteorológico de Eric Bott.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



