El nuevo presidente enfrenta el desafío de atender a miles de damnificados, acelerar los rescates y liderar la reconstrucción tras el devastador sismo de magnitud 7.4.
Bogotá.– Colombia continúa enfrentando las consecuencias del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el país el lunes 10 de agosto, una tragedia que ha dejado más de 200 fallecidos según algunos balances, además de miles de afectados y graves daños en viviendas e infraestructura. Las cifras continúan variando conforme avanzan las labores de búsqueda.
La emergencia se convirtió además en la primera gran prueba de gobierno para Abelardo de la Espriella, quien llevaba apenas unos días en la Presidencia cuando ocurrió el terremoto. El mandatario tuvo que modificar su agenda inicial y asumir directamente la coordinación de la respuesta nacional.
El Gobierno declaró la situación de desastre y organizó un puesto de mando para coordinar las operaciones de rescate, atención a los damnificados y recuperación de las zonas golpeadas. Equipos de emergencia continúan trabajando entre estructuras colapsadas mientras el país recibe asistencia nacional e internacional.
La tragedia también expuso dificultades en la transición gubernamental. Al momento del terremoto todavía estaba pendiente el relevo formal en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), una institución fundamental para coordinar la respuesta ante emergencias de esta magnitud.
De la Espriella decretó además tres días de duelo nacional en memoria de las víctimas. Más allá de la emergencia inmediata, su administración tendrá ahora el reto de proporcionar soluciones a las familias que perdieron sus hogares, reconstruir infraestructura y convertir las promesas de respuesta rápida en resultados concretos.
Fuentes: DW / El País / Diario Libre / agencias internacionales
Redacción: Clave Digital RD



