Dolor, ardor, hormigueo, picazón o una sensibilidad inusual en determinadas zonas de la piel pueden presentarse antes de las lesiones características, lo que dificulta que algunas personas identifiquen tempranamente la enfermedad.
El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, puede comenzar con síntomas que fácilmente se confunden con otras molestias. Antes de que aparezca la típica erupción con ampollas, algunos pacientes experimentan dolor localizado, sensación de quemazón, hormigueo, picazón o una sensibilidad anormal en la piel.
Un estudio publicado en el British Journal of General Practice señaló que la falta de conocimiento sobre estas primeras manifestaciones puede contribuir a retrasar la búsqueda de atención médica y el diagnóstico.
La enfermedad ocurre por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que provoca la varicela. Tras la infección inicial, el virus permanece inactivo en el organismo y puede reactivarse años después.
La erupción suele desarrollarse en una zona determinada del cuerpo y frecuentemente afecta un solo lado. Además del dolor y las alteraciones de la piel, algunas personas pueden presentar malestar general, dolor de cabeza o fiebre.
Reconocer las señales tempranas es importante porque el tratamiento antiviral suele ser más beneficioso cuando se inicia rápidamente después de aparecer la erupción. Ante dolor intenso, lesiones cerca de los ojos o síntomas compatibles con herpes zóster, se recomienda buscar evaluación médica.
Fuente: British Journal of General Practice.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



