El organismo activa una serie de mecanismos hormonales y nerviosos durante las primeras horas del día que pueden elevar naturalmente la presión arterial. Sin embargo, cuando el aumento es excesivo o persistente, puede requerir evaluación médica.
La presión arterial no permanece igual durante las 24 horas. Al igual que la temperatura corporal, el sueño y la producción de determinadas hormonas, sigue un ritmo relacionado con el reloj biológico del organismo.
Durante el sueño, la presión generalmente disminuye. Al acercarse el momento de despertar, el cuerpo comienza a prepararse para pasar del reposo a la actividad y se produce un aumento progresivo de la tensión arterial.
¿Por qué aumenta al despertar?
Entre los factores que participan en este proceso está la activación del sistema nervioso simpático y el incremento de hormonas como el cortisol y las catecolaminas. Esto puede acelerar el ritmo cardíaco, aumentar el tono de los vasos sanguíneos y provocar una subida de la presión.
Levantarse de la cama, comenzar a caminar y realizar las primeras actividades del día también incrementa las necesidades del sistema cardiovascular.
Por eso, una elevación moderada durante la mañana puede formar parte del funcionamiento normal del organismo.
¿Cuándo puede convertirse en una señal de alerta?
El problema aparece cuando ese incremento es demasiado pronunciado, se mantiene durante períodos prolongados o las mediciones alcanzan repetidamente valores elevados.
Una presión arterial persistentemente alta aumenta el esfuerzo que realizan el corazón y los vasos sanguíneos y constituye un importante factor de riesgo cardiovascular.
Una medición aislada, sin embargo, no necesariamente significa que una persona tenga hipertensión. El estrés, la falta de sueño, el consumo de cafeína, el ejercicio reciente, algunos medicamentos e incluso una técnica incorrecta al utilizar el tensiómetro pueden modificar temporalmente los resultados.
Medirse correctamente también importa
Para obtener una lectura más confiable, conviene permanecer sentado y en reposo durante varios minutos antes de la medición, mantener la espalda apoyada, los pies en el suelo y colocar el brazo a la altura del corazón.
Cuando existen lecturas elevadas repetidas, especialmente durante las mañanas, es recomendable registrar los resultados y consultar con un profesional de la salud para determinar si se necesitan estudios adicionales o cambios en el tratamiento.
Dato clave: la subida matutina de la presión puede ser fisiológica; lo importante es cuánto aumenta, cuánto tiempo permanece elevada y si el patrón se repite.
Fuente: Información médica de referencia sobre ritmo circadiano y control de la presión arterial.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



