El déficit de hierro puede desarrollarse de manera silenciosa y, a medida que avanza, afectar distintas funciones del organismo. Los niños pequeños se encuentran entre los grupos que requieren especial atención.
La anemia por deficiencia de hierro ocurre cuando el organismo no dispone de suficiente hierro para producir adecuadamente hemoglobina, proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno.
Según Mayo Clinic, en sus etapas iniciales la deficiencia de hierro puede ser tan leve que pase inadvertida. Sin embargo, los signos y síntomas se hacen más evidentes conforme aumenta la carencia.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran piel pálida, cansancio, debilidad, falta de apetito, irritabilidad y manos o pies fríos. En los niños también puede observarse un crecimiento y desarrollo más lentos.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
Los bebés y niños, especialmente durante períodos de crecimiento rápido, necesitan cantidades importantes de hierro. Los bebés prematuros o con bajo peso al nacer pueden presentar un riesgo mayor, al igual que aquellos cuya alimentación no aporta suficiente hierro.
La prevención incluye proporcionar una alimentación adecuada para la edad y asegurar fuentes de hierro. Mayo Clinic recomienda que los padres consulten con el profesional de salud sobre las necesidades particulares del niño y antes de administrar suplementos de hierro.
La detección temprana es importante, ya que una deficiencia prolongada puede interferir con el desarrollo y otras funciones del organismo.
Fuente: Mayo Clinic.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



