Especialistas advierten que el uso excesivo de dispositivos electrónicos como respuesta al malestar emocional infantil puede afectar el desarrollo psicológico, físico y social de los niños.
Salud. Psicólogos y especialistas en salud infantil alertan sobre las consecuencias de recurrir de manera constante a las pantallas para calmar el enojo, la ansiedad o la frustración de los niños, una práctica que puede interferir en el desarrollo de habilidades emocionales fundamentales.
Los expertos explican que cuando un niño no encuentra la contención de un adulto presente y disponible, es más probable que canalice su angustia a través de síntomas físicos, cambios de conducta o dificultades para gestionar sus emociones. En ese contexto, el uso de teléfonos móviles, tabletas o televisores como mecanismo de distracción puede ofrecer un alivio momentáneo, pero no resuelve el origen del malestar.
Diversos estudios señalan que la sobreexposición a pantallas también puede afectar la calidad del sueño, disminuir la actividad física, dificultar la concentración y aumentar el riesgo de problemas relacionados con la ansiedad, la irritabilidad y el aislamiento social.
Los especialistas recomiendan que los adultos acompañen emocionalmente a los niños, validen sus sentimientos y promuevan alternativas como el diálogo, el juego, la lectura y las actividades al aire libre para fortalecer su desarrollo emocional.
Asimismo, sugieren establecer límites saludables al uso de dispositivos electrónicos y fomentar espacios familiares libres de pantallas, especialmente durante las comidas y antes de dormir.
La comunidad científica insiste en que la tecnología es una herramienta útil cuando se utiliza de forma equilibrada, pero recuerda que ninguna pantalla puede sustituir la presencia, la escucha y el acompañamiento de un adulto en los momentos de mayor vulnerabilidad emocional de un niño.
Fuentes: Sociedad Americana de Psicología (APA), Academia Americana de Pediatría (AAP) y especialistas en salud mental infantil.
Redacción: ClaveDigitalRD



