Las brigadas forestales estadounidenses advierten que la escasez de trabajadores, las vacantes sin cubrir y las jornadas extraordinarias están reduciendo la capacidad para responder simultáneamente a los incendios que avanzan por diferentes estados.
Durante el verano, cientos de solicitudes de equipos y personal no recibieron respuesta. Varias cuadrillas tuvieron que mantener los operativos con menos integrantes, mientras crecía la cantidad de comunidades y zonas naturales amenazadas por las llamas.
Uno de los principales problemas se encuentra en los puestos de dirección. Cargos como supervisores de división, responsables de maquinaria y líderes de operaciones requieren años de experiencia, pero resultan cada vez más difíciles de cubrir.
En Oregón, algunos equipos y maquinarias contratados permanecieron sin asignación debido a la falta de personal capacitado para dirigirlos e integrarlos correctamente a los operativos.
Jornadas extremas y desgaste acumulado
El agotamiento también se refleja en las horas extraordinarias. Algunos bomberos acumularon más de 1,000 horas adicionales de trabajo durante el año pasado, una carga equivalente a casi cinco meses laborales.
El Servicio Forestal de Estados Unidos, responsable de administrar aproximadamente 193 millones de acres, concentra gran parte de la fuerza federal dedicada a combatir los incendios. Sin embargo, trabajadores y representantes del sector consideran que la meta de 11,300 puestos no resulta suficiente ante la expansión del riesgo.
El organismo perdió cerca de la mitad de sus empleados permanentes entre 2021 y 2024. A esa reducción se sumó una disminución cercana al 20 % de la fuerza laboral durante los despidos masivos registrados en 2025, aunque estos no afectaron exclusivamente a los bomberos.
Más de 49,000 incendios durante la temporada
Estados Unidos permanece en el nivel 5 de preparación, la categoría más alta para el despliegue de recursos contra incendios forestales.
Hasta el último balance disponible, más de 49,200 incendios habían consumido aproximadamente 7.2 millones de acres, equivalentes a unos 2.9 millones de hectáreas. La superficie afectada supera el promedio registrado durante la última década.
La falta de personal también perjudica las labores preventivas. Más de la mitad de los bomberos federales consultados por organizaciones del sector afirmaron que sus unidades tuvieron que cancelar quemas controladas destinadas a eliminar vegetación que podría alimentar futuros incendios.
Fuente: Infobae, con información de Grist
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



