Lamerlos constantemente, arrancar la piel seca o utilizar determinados productos puede prolongar la irritación. Algunas medidas sencillas ayudan a protegerlos y recuperar su suavidad.
Los labios agrietados son una molestia frecuente que puede aparecer por resequedad ambiental, exposición al sol, viento, frío, deshidratación o irritación causada por determinados productos. Sin embargo, algunos hábitos que parecen aliviar el problema momentáneamente pueden terminar empeorándolo.
Uno de los más comunes es pasar la lengua constantemente sobre los labios. Aunque la saliva produce una sensación inmediata de humedad, al evaporarse puede dejarlos todavía más secos y favorecer un ciclo de irritación.
También conviene evitar morder o arrancar la piel desprendida, ya que puede provocar pequeñas heridas, sangrado e incrementar la inflamación.
¿Qué puede ayudar?
Para casos leves de resequedad, suele recomendarse utilizar varias veces al día un bálsamo labial sencillo y sin fragancias ni ingredientes irritantes. La vaselina blanca también puede ayudar a crear una barrera que reduzca la pérdida de humedad.
Cuando existe exposición frecuente al sol, es recomendable utilizar protección labial con FPS 30 o superior y reaplicarla durante el día.
Mantener una hidratación adecuada y evitar productos que provoquen ardor, picazón o irritación también puede favorecer la recuperación.
Los labios muy agrietados normalmente mejoran con cuidados básicos, pero cuando las lesiones persisten, sangran repetidamente, presentan hinchazón importante, costras, secreción o no mejoran después de dos o tres semanas, resulta conveniente consultar a un profesional de la salud para determinar si existe otra causa.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



