Dormir ocho, diez o incluso doce horas y levantarse sintiendo que el cuerpo todavía necesita descanso puede ser una señal de que el problema no está en la cantidad de sueño, sino en su calidad o en alguna condición subyacente.
Dormir muchas horas no garantiza un descanso reparador. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que sentirse cansado o somnoliento incluso después de dormir suficiente es uno de los indicadores de una mala calidad del sueño.
Entre las posibles explicaciones están los trastornos del sueño. La apnea del sueño, por ejemplo, provoca interrupciones repetidas de la respiración durante la noche y puede impedir alcanzar un descanso verdaderamente reparador. Una persona puede permanecer ocho o más horas en la cama y aun así despertar agotada.
También existen otras causas que deben ser consideradas. MedlinePlus incluye entre las posibles razones de la fatiga persistente la anemia o deficiencia de hierro, alteraciones de la tiroides, algunos medicamentos, depresión, dolor persistente y trastornos como la narcolepsia o el insomnio.
Dormir más no siempre soluciona el problema
Para los adultos de 18 a 60 años, el CDC recomienda generalmente siete horas o más de sueño cada noche, aunque las necesidades individuales pueden variar. Lo importante no es únicamente cuánto se duerme, sino que el sueño tenga suficiente calidad para permitir la recuperación física y mental.
Cuando el agotamiento persiste pese a dormir adecuadamente y comienza a afectar la concentración, el trabajo o las actividades cotidianas, conviene buscar una evaluación médica. Un profesional puede determinar si existe un trastorno del sueño u otra causa que requiera tratamiento.
Fuente: CDC, MedlinePlus y Mayo Clinic.
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



