Este exceso provoca que los seres humanos sean más resistentes al efecto de los mismos
Cuando una persona está enferma o tiene frecuentes dolores, la solución suele ser tomar antibióticos. El problema es que, según un estudio de The Lancet Public Health, el 99% de los países abusan de ellos. Y este detalle tiene una connotación más negativa aún: los ciudadanos nos hacemos más resistentes a la hora de superar enfermedades, ya que su efecto va disminuyendo con el exceso.
Así pues, los artículos de este estudio han llegado a la conclusión de que deben ser los países quienes limiten el uso de los antibióticos, así como garantizar el acceso adecuado a los mismos. Entre las propuestas, destacan reducir la prescripción que no sea totalmente necesaria, para lograr que los pacientes que realmente requieren de ellos tengan mayor facilidad.
Los tres tipos de antibióticos según la OMS: Access, Watch y Reserve
Del mismo modo, recuerdan que hace apenas dos años, todos los líderes mundiales llegaron a un acuerdo para que, en 2030, el 70% del uso de antibióticos correspondiera al grupo de acceso. Estos son los que se utilizan para tratar las infecciones más comunes y tienen un menor riesgo de favorecer la resistencia bacteriana. La Amoxicilina o Cloxacilina, por ejemplo.

MÁS EN MARCASiguiendo la clasificación creada por la OMS, bajo el nombre de AWaRe (Access, Watch y Reserve), existen otros dos grupos de antibióticos. Los de vigilancia (Watch), que son los que tienen un mayor potencial para generar resistencias. La Azitromicina o Ciprofloxacino, por ejemplo.
Por último, tenemos los antibióticos de reserva (Reserve), cuya función es tratar infecciones graves causadas por bacterias multirresistentes. Son siempre de último recurso como, por ejemplo, la Colistina o Cefiderocol. En el estudio de The Lancet Public Health se estima que alrededor de 67 países han usado, de forma general, más antibióticos de lo que realmente eran necesarios. Además, revelan que el 99 % de estas naciones abusa de los de acceso.
Fuente. marca.com

