La cantidad adecuada depende del peso, la edad y el nivel de actividad física. Especialistas de Cleveland Clinic advierten que mantener durante mucho tiempo una dieta excesivamente alta en proteínas también puede tener consecuencias para la salud.
La proteína es uno de los nutrientes fundamentales para el funcionamiento del organismo. Participa en la formación y reparación de músculos y tejidos, además de intervenir en la producción de enzimas, hormonas y otras sustancias esenciales.
Sin embargo, consumir más proteína no significa necesariamente obtener mayores beneficios. Las necesidades de cada persona pueden variar considerablemente dependiendo de factores como edad, peso corporal, actividad física, objetivos deportivos y estado general de salud.
¿Cuánta proteína necesita una persona?
Como referencia general, para un adulto sano con actividad física limitada suele utilizarse una ingesta aproximada de 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
Por ejemplo, una persona de 70 kilos necesitaría alrededor de 56 gramos diarios como referencia básica. Esta cantidad puede aumentar en personas físicamente activas, adultos mayores, deportistas o durante determinadas etapas de la vida.
Por eso, no existe una cantidad única que sea apropiada para todo el mundo.
¿Más proteína significa más músculo?
No necesariamente. El desarrollo muscular depende también del entrenamiento de fuerza, la cantidad total de calorías consumidas, el descanso y otros nutrientes.
Una vez satisfechas las necesidades del organismo, consumir cantidades cada vez mayores de proteína no garantiza automáticamente un aumento proporcional de masa muscular.
¿Qué puede pasar si se consume demasiada?
Una dieta excesivamente alta en proteínas mantenida durante períodos prolongados puede desplazar alimentos importantes como frutas, vegetales y cereales integrales, reduciendo el consumo de fibra y otros nutrientes.
También importa de dónde procede la proteína. Una alimentación basada principalmente en carnes procesadas o productos con grandes cantidades de grasas saturadas puede incorporar otros riesgos que no están relacionados exclusivamente con la proteína.
En personas con determinadas enfermedades renales, una ingesta elevada puede requerir especial vigilancia, ya que los riñones participan en la eliminación de productos derivados del metabolismo proteico. En estos casos, la cantidad apropiada debe determinarse con un profesional de la salud.
La clave está en el equilibrio
Los especialistas recomiendan obtener proteína de diferentes fuentes, incluyendo pescado, huevos, carnes magras, lácteos, legumbres, frutos secos y semillas, según las necesidades y preferencias de cada persona.
Antes de adoptar una dieta extremadamente alta en proteínas o utilizar suplementos de manera habitual, especialmente cuando existen enfermedades previas, es recomendable consultar con un médico o nutricionista.
Este contenido es informativo y no sustituye la orientación de un profesional de la salud.
Fuente: Cleveland Clinic / Infobae Salud
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



