Una amplia investigación científica ha creado uno de los mapas más detallados de la organización del ADN dentro de las células humanas. El estudio demuestra que el genoma no funciona como un plano estático, sino como una estructura tridimensional y dinámica que cambia con el tiempo.
Aunque todas las células poseen prácticamente el mismo ADN, cada una lo pliega y marca químicamente de manera diferente. Esa organización actúa como una especie de identidad celular, determinando qué genes permanecen activos o apagados y permitiendo que una neurona, una célula cardíaca o una célula de la piel cumplan funciones distintas.
Para elaborar el atlas del llamado nucleoma 4D, los investigadores analizaron cerca de 87,000 células de 16 tejidos humanos, identificando 35 tipos celulares principales y 206 subtipos.
Los hallazgos podrían ayudar a comprender mejor el envejecimiento, el alzhéimer, las enfermedades cardíacas y diversos trastornos genéticos. También abren nuevas posibilidades para mejorar las terapias génicas, la medicina regenerativa y la reparación de órganos dañados.
En pocas palabras, la forma en que el ADN se organiza dentro de cada célula podría ser tan importante como la propia información genética que contiene.

