Salud.– Mantener la glucosa bajo control no es una preocupación exclusiva de las personas con diabetes. Las subidas y bajadas frecuentes del azúcar en sangre también pueden tener efectos negativos sobre diferentes funciones del organismo.
Especialistas explican que los aumentos bruscos y repetidos de glucosa pueden favorecer procesos como el estrés oxidativo y la inflamación, factores relacionados con alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
La llamada variabilidad glucémica se refiere a las fluctuaciones que experimenta la glucosa durante el día. Estas pueden estar influenciadas por la alimentación, el tamaño y composición de las comidas, la actividad física, el descanso y otros factores individuales.
Cuando estas oscilaciones son frecuentes, pueden aumentar la carga metabólica del organismo y afectar progresivamente la salud cardiovascular, cerebral y metabólica, especialmente cuando existen otros factores de riesgo.
Entre los hábitos que pueden contribuir a mantener niveles más estables se encuentran priorizar alimentos ricos en fibra, combinar adecuadamente carbohidratos con proteínas y grasas saludables, realizar actividad física regularmente, dormir bien y evitar un consumo excesivo de azúcares añadidos y productos altamente refinados.
Los especialistas recuerdan que una elevación de glucosa después de comer es una respuesta fisiológica normal. El problema no consiste en eliminar cualquier aumento, sino en evitar patrones frecuentes o excesivos y mantener una alimentación equilibrada.
Fuente: Infobae
Redacción: www.ClaveDigitalRD.com



